La potencia del vacío
Entrevista a la Asociación Fantasía
La potencia del vacío
Entrevista a la Asociación Fantasía

Hablamos con Clara Bravo, bailarina y coordinadora general de la Asociación Fantasía y con Camila Esteban, artista visual y audiovisual, creadora de la imagen del ciclo en redes sociales, para conocer más sobre este proyecto cargado de regionalidad y potencia.

Para Clara lo bueno de que falte todo es que está la potencia de lo que podemos hacer. Y así se larga la aventura de lo que sería la Asociación Fantasía, con el objetivo de poder generar el contexto para poder producir con personas creativas que están empezando y no han tenido tantas oportunidades de mostrar lo propio y de poder potenciarlo en el conjunto interdisciplinario.

“Es muy hostil la producción artística a nivel local. Si sos muy avanzado, vas y te animás a pedir la fecha en un teatro, pero no hay tantas instancias intermedias para poner tu trabajo en contacto.” reflexionaba Clara al comienzo de nuestra charla.

CUAD. Marina: ¿Cómo empezó la Asociación Fantasía?

Clara: Yo sentía que quería encontrarme con personas que hagan de un modo parecido. Hagan lo que hagan. No necesariamente la disciplina mía si no personas que estén produciendo con sus amigos. Que estén empezando. Encontrar personas con quién, por eso hicimos una convocatoria abierta, que salió bien. Hemos podido producir redes que nos permitan ampliar las posibilidades de trabajo. Y si lo pienso y observo de algún modo nos pasó. Yo la conocí a Cami haciendo esto pero grabamos un videoclip, hicimos un corto; y así otras cosas, personas que participaron en el ciclo se conocieron e hicieron cosas juntas. Conectar personas del valle. 

Lo bueno de que falte todo es que está la potencia de lo que podemos hacer.

Clara / Coordinadora Asociación Fantasía

Marina: ¿Cómo dispusieron la participación de los artistas en los ciclos?

Cami: Intentamos que en el ciclo de cada lugar no toquen las bandas locales, sino otras. Para ir moviendo lo hermético que tiene cada región, que de pronto estamos separados, y estamos a media hora, y está bueno abrir el núcleo. Genera circuitos, vínculos, incluso se abrió a Bahía Blanca. No fué un objetivo, se apareció.

Clara: Por otro lado consideramos una curaduría política y afectiva, seleccioné a las personas porque estaban empezando y eran diversas desde un lugar estético, ecléctico, una locura, sin sentido. No esperabas coherencia, si no un collage de disciplinas y estilos. Tratábamos de cuidar al público, de generar un recorrido dinámico. Veo que en la escena hay personas produciendo cosas bien distintas y eso convivía. Siento que a veces hay riña estética entre los artistas, y creo que hay que parar con eso y generar asociaciones políticas, si todos necesitamos público y que nos vaya mejor. La búsqueda fue por ahí.

Capaz estuviste un año ensayando con tus amigos, con tu banda, con tu elenco y podés mostrarlo poco, porque no hay lugares. Como no hay contexto para mostrar, encima lo encajonás. ¿Cómo no te vas a deprimir y frustrar? 

Marina: ¿Desde lo “maricón”, lo queer, hubo lugar? ¿Qué recepción tuvo la convocatoria?

Clara: No era mi objetivo llamar a la comunidad LGBTIQ precisamente, sabía que mis amigos eran parte e iban a estar, porque somos nosotros, pero en un punto pensar esto de lo maricón o lo frágil…

El 80% de las personas que se presentaron en el ciclo fueron mujeres o disidencias y no fue algo que nos tuvimos que esforzar mucho, porque es una práctica feminizada y por eso también está tan precarizada y eso no es una casualidad. El agenciamiento me parece interesante por el hecho de pensar que algo es político no sólo por el mensaje que está dando si no con quién vos hacés y cómo. 

Cami: Distinto fue con la música, es más bien masculina y fue el espacio que más costó que se presenten. Fue difícil encontrar bandas compuestas por disidencias o mujeres. Me molesta el concepto “Banda de chicas”.

Marina: ¿De qué se trató la experiencia de armar el ciclo?

Clara: Algo de poder echar luz, a personas que trabajan mucho y por ahí no son convocados o que están intentando hacer sus producciones, el que escribe sus canciones, que hace su obra. Que está en ese aprieto de intentar producir situadamente, dándole valor a eso. No esperar parecernos a Buenos Aires o intentar parecernos a otra metrópoli si no darle lugar a las producciones que hacen las personas acá y pensar que eso es muy bueno e importante también. Verles la potencia, porque trabajamos a veces con mucha precariedad y es muy difícil suvertirla. Un modo para mi de suvertirla es darle lugar, espacio, hacer que los otros aparezcan. Para mi eso ha sido importante. Yo creo que es importante encontrarte con otros porque se te ocurren las cosas que podés llegar a hacer.

Marina: La asociación fantasía tiene un manifiesto que comienza con una frase de “El Fuego entre nosotros”, de Dalia Rosetti, que dice “somos un ejército emocional, perdido, maricón, con muchas ganas y pocos recursos.” y es de alguna manera un puntapié para hablar luego en ese manifiesto, de las condiciones de trabajo de los artistas, enfocada en este territorio patagónico y apelando a los sueños y deseos ¿Cómo llegaron ahí? 

Clara: Siempre hice danza, comedia musical, teatro, danza contemporánea y estuve interesada en la producción de obras. Durante la pandemia entré en contacto con lecturas nuevas para mi, pertenecientes al movimiento de poesía noventista posmoderna y descubrí qué tenía algo para decir. Somos un ejército maricón..con pocos recursos…

Me sentí inspirada por esa poesía maricona y quise hacer mi obra y eso me hizo ver que no necesito que mi profe me venga a dirigir porque quiero decir algo. Quiero hacer mi producción independiente, cambiar de rol. 

En ese afán de producir lo propio fue apareciendo la realidad y vi que en ese sentido la disciplina de la danza es bien distinta a la música y al cine que son disciplinas artísticas con una industria desarrollada, con un instituto, la danza no tiene, no hay ningún tipo de regulación y esto se ve afectado en las producciones, en la cantidad y tipo de producciones que hay, hay mucha reposición y poca producción original. 

Tiene que ver con nuestro contexto y espacio, lo que sostiene el trabajo es algo afectivo y eso hace que sea muy complejo porque entonces te peleás con tu amiga y eso hace que pierdas el trabajo y eso es terrible, no tenés amiga, no tenés trabajo. No es una boludez que hayan disciplinas que tengan una industria y otras que no. Entonces algunos amigos míos eran inspiradores para mi, más resolutivos ante ciertas tareas. Incluso se vió en la convocatoria, cuando algunas personas llenaban el formulario, las personas de música podían sintetizar y hablar con mucha más claridad y ser concretos y a las chicas de danza nos costaba mucho más poder hablar de nuestro trabajo, decir qué tipo de producción tenemos. Entender cuáles son los requisitos básicos para que puedas hacer tu trabajo o no.

No es una boludez que hayan disciplinas que tengan una industria y otras que no.

Clara / Coordinadora Asociación Fantasía

Marina: ¿Qué desafíos o cuestiones fueron apareciendo en medio de este espacio de trabajo, de encuentro y retroalimentación que generaron?

Clara: La tarea es muy compleja porque idealmente para profesionalizarse hay que acceder a unas cosas que no hay, entonces las tenemos que ir construyendo, tirando y aflojando, las personas se pelean, y en realidad lo que les está pasando es que están en un contexto chico, con pocas posibilidades y no es tanto una cuestión de persona, si no poder posicionarte en un objetivo común más que en lo relacional. 

Al trabajar con artistas, tu recurso o materia prima es humana, sensible, fantasiosa, siempre hay expectativas que llenar o cumplir, cosas que nos atraviesan como persona y es muy difícil que esas cosas no se choquen o no hagan ebullición. Pero el objetivo es aprender de eso, hablando como hacedora, como persona que me gusta hacer cosas. Siempre entran en juego los roces en los contextos precarizados. 

Marina: ¿Cómo contrarrestás esa precariedad? ¿Se puede contrarrestar?

Clara: La falta de recursos hace que haya que ponerle mucho al trabajo y eso hace que las cosas se tensen, de mínima y lo que se pone en juego en esa negociación hace que se ponga acalorada. 

En una convocatoria los lugares son poquitos y eso no ayuda, pero no sé muy bien cómo combatir eso. En algún punto el objetivo del ciclo era poder alivianar algunas cosas.

Está bueno poder acceder a los subsidios cuando sos hacedor. Porque no es lo mismo que venga alguien del gobierno y organice algo para nosotros, alguien que no se dedica a esto, que no genera la práctica. Si nosotros podemos ponernos de acuerdo y superar esas tensiones es lo ideal, si nosotros somos los mejores para decir qué es lo que necesitamos. Sabemos lo que la cultura necesita, si somos los que la estamos intentando producirla, quiénes tocan o quiénes hacen las escenas. 

Pero a veces nuestras formaciones académicas, a veces están muy dedicadas a lo artístico en si mismo, a la composición, a lo estético y pocas de producción, de política, de contexto. 

La verdad que una se recibe y al otro día es una desempleada; porque no hay una industria en la que insertarte y eso es un asunto. Es nuestra tarea que se nos ocurran los posibles trabajos que vamos a tener, para poder vivir de esto.

Marina: ¿Cómo fueron planteando el concepto de la Asociación Fantasía?

Clara: Quisimos hacer una asociación civil, hicimos una de fantasía.

La fantasía es algo muy lindo pero también es muy pedorro, no es una alhaja, es una fantasía, probablemente después te quede el dedo verde.

En un punto también lo asociaba a todas las producciones, a la edad media, en el bosque, el hada, la verdad es que en el bosque en la edad media, vivían las personas que estaban hacinadas del régimen político de ese momento. Por todos esos motivos lo elegimos. 

Marina: ¿Y desde lo visual, el arte?

Cami: A la hora de trabajar desde lo visual y estético, decidimos trabajar con la nostalgia y la reconexión con la infancia, en los flyers sobretodo, con la idea de poder hacer hincapié en los recuerdos fantasiosos, de estar tirada en la pieza, dibujando con los pósters, la fantasía del tiempo libre, lo inocente, lo chica, lo “tontis”, lo amateur. 

Clara: Reforzar lo amateur, porque siempre estamos no valorando nuestras producciones, porque no se parecen a las de Europa o como las grandes ciudades y poder pensar todo eso que puede parecer estar en contra, como una potencia a tu favor, y lo que te encantaría y que es tontito, y es kitsch y es rosadito y no va. 

Y también poder producir un tipo de agenciamiento con quiénes se consideran innecesarios, insuficientes, incapaces, poco inteligentes. Y en un punto con la convocatoria lo logramos y el modo que nos dimos a conocer fue on-line y las personas que se dieron a conocer en la convocatoria eran las esperadas. Se presentaron todas las maricas.

Marina: ¿Quiénes integran este proceso de la Asociación Fantasía?

Clara: Fara Marzad: socióloga y bailarina. Estuvo presente desde el comienzo, fue una figura muy fuerte. Fara le aporta consistencia teórica al proyecto.

Tuvimos la posibilidad de participar de puertas abiertas, “Enjambre”, que es un programa de extensión de IUPA, que fueron los que me enseñaron a mi cómo aplicar a un subsidio principalmente. Cómo escribir un proyecto.

Azul Ciepe: diseño escenográfico.Nos construyó identidad, nos hizo un cisne gigante, a mano, con las plumas, todo hecho con basura y a dónde íbamos llevábamos el cisne. Recicló mucha basura y generó todos los ciclos una escenografía especial.

También nos regaló una obra Maite Salazar, que es una artista que toca el bajo y también hace visuales. Nos acompañó también Juani Quilodrán haciendo nuestro productor, host, asistente. Hemos cumplido varios roles todos.

Empezábamos en uno específico y nos íbamos trasladando a otros por la necesidad y las condiciones. José Luis Páez, “El Salvaje” en cuestiones de técnica, de luces y sonido. Pupi Medori, bailarina y coreógrafa, producción y gestión, es abogada, ella tiene su trabajo y en su tiempo hace esto. Es pragmática, y resuelve cuestiones de logística que a nosotros que tenemos tanta formación artística nos cuesta muchísimo. Nos pasó mucho llenando la convocatoria, personas que no tenían planta de luces, y vos decís, vas a un teatro y ¿qué debería ver, qué debería iluminar yo? Lo que intentamos fue brindarle ayuda a estas personas que le faltaban cosas para poder producir, no segregarlos porque estaban con las cosas más incompletas, si no colaborarles y que puedan hacer su propuesta. Tener paciencia. Trabajamos con un montón de artistas, algunos eran amigos y otros los conocimos en este proceso. 

Marina: ¿Cómo ven la escena artística en este corredor del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, después de haber atravesado este proceso?

Clara: Intentamos colaborar mucho en poder mover las producciones de un lado del alto valle al otro, pasan particularidades de una chacra a la otra. 

Son muy distintas las producciones musicales que producen los chicos del IUPA de la producción musical que hay en Neuquén.

Lo que leo de Gral. Roca, es que como está el IUPA que es una institución tan grande, se absorbe la producción ahí y es muy difícil que las personas se vuelvan independientes, en cambio en Neuquén que hay más carencia todavía estatal, las personas tienden más a la autogestión y producen más y producen otro tipo de música, y además suelen los chicos rápidamente hacer su banda, no hacen un tributo de jazz, producen su música. 

Cami: En ese sentido intentamos cruzar a las personas para contagiar la energía, mirá qué académicos ellos, mira que independientes, podría pedir una fecha…

El IUPA es muy hermético, nuclea mucho. Yo como estudiante de audiovisual, recuerdo de percibir lo audiovisual únicamente dentro de los estándares del cine y de los procesos cinematográficos y que contextualmente acá, no se da tanto y con la pandemia, que dejé de ir a cursar tanto, me encontré que lo que yo había adquirido no me iba a servir para producir en mi contexto, para poder vivir de eso, conseguir trabajo… muy academicista y poco práctico, igual aprendí un montón.

Marina: ¿Qué papel juega para ustedes la universidad?

Clara: Está re bueno contactarte con la institución y acceder a cierta formalidad, pero después está enfrentarte a tu contexto y producir con lo que hay. Siempre estás trabajando con la distancia de lo que querés y lo que se puede. 

En ese sentido para mi es inspirador trabajar y ver lo de los demás, aunque no hagan lo mismo que vos. Los recursos artísticos son medio parecidos, los técnicos no, pero hay algo en la composición que es medio parecido en todas las disciplinas, la repetición, la variación, podés hacer trabajos más herméticos, más accesibles. Pero para mi es un asunto, cómo hacer que la falta de recursos no conviertan a tu trabajo en algo mediocre, que la falta de trabajo pueda subvertir la precariedad, que pueda ser una producción interesante, y que no le falte nada por estar hecha con dos pesos con cincuenta. Y lo intentamos muchísimo, darle valor a eso que si tenemos, aunque falte todo.

Siempre estás trabajando con la distancia de lo que querés y lo que se puede.

Clara / Coordinadora Asociación Fantasía

Marina: Ya hablamos de la universidad, en línea con las entidades que se relacionan con la producción artística, ¿cómo se relacionaron con las salas independientes?

Clara: Hicimos 4 ediciones del ciclo Asociación Fantasía: la primera fue en Neuquén en Deriva teatro, la segunda en Gral. Roca en Casa de la Cultura, la tercera en la Caja Mágica en Cipolletti, y la última en Pez Dorado en Bahía Blanca. Estamos muy agradecidas con los espacios que trabajamos. Sabemos que es muy difícil sostenerlos. Tal vez Casa de la Cultura recibe verdaderamente un gran subsidio, pero el resto de las salas que trabajamos eran totalmente independientes, y la idea es cuidar esos espacios, si no los cuidamos, no producimos, no llevamos cosas, hay que cerrarlos. Es difícil también generar un circuito de espectadores, es difícil organizar una fecha, llenarla. Pero queremos mucho a los espacios que participamos y estamos agradecidas. No podemos hacer nada si no hay espacios donde producir.

Marina: ¿Qué les gustaría transmitir de su experiencia produciendo el ciclo Asociación Fantasía?

Clara: En una discusión que tuve con otra teatrera, le dije que el teatro es frágil. 

Y ella me dijo que no, que es potente, bélico…y creo que es frágil y que hay potencia en esa fragilidad.

¿Quién invertiría en danza o en teatro?, si ¿qué devuelve? Es una actividad más parecida al trabajo de una ama de casa, algo muy frágil, muy sensible, no es muy cuidado ni valorado por el mundo, y en ese sentido creo que uno se tiene que hacer fuerte para cuidar algo muy frágil, porque si algo es muy frágil, el mundo embiste contra eso, en el mundo se gana, y se sostiene por la fortaleza, la ambición, y en el mundo las cosas frágiles son muy fáciles de destruir, y digo esto en este contexto de crisis económica donde estamos más individualistas, atosigados, sin escucharnos, en momentos críticos para hacer cosas colectivas. 

A veces siento que este tipo de proyectos fallan porque no podemos tolerar las incomodidades, las tensiones, tenemos una imagen del afecto, de que es siempre suave y te acaricia y a veces es que alguien venga y te diga algo duro que tenés que escuchar, pero responde a una fragilidad ir y decirle a alguien algo que no está bueno y siento que las personas nos tenemos que hacer fuertes para poder sostener una práctica que es así y eso a mi sí me entusiasma, si es un desafío. Pero me tiene agarrada. No se puede registrar, todo el tiempo tenés que hacer obra, no es archivable, tenés que hacerla y hacerla.

MINIBÍOS

Clara Bravo es de Neuquén capital y le gusta tocar la guitarra. Estudió en IUPA Danza Contemporánea y Arte Dramático y tiene la frescura y la potencia de una mujer de 25 años con ideales y convicciones. 

Esta bailarina y coreógrafa dirige el proyecto de la Asociación Fantasía, impulsada por el deseo de producir algo que sea interdisciplinar, para poder trabajar con otras personas. En instagram la podés encontrar como @anaoscura 

Camila Esteban también es de Neuquén, tiene 27 años y estudió licenciatura en Artes Audiovisuales en IUPA. Hace diseño de vestuario, diseño gráfico e ilustración, es autodidacta. Actualmente está experimentando con el diseño web. Clara la convocó para construir la imagen de redes sociales de la Asociación Fantasía y le dió libertad para hacer lo que quisiera en base a la propuesta de la fantasía y el manifiesto.

Tiene un proyecto musical junto a sus amigos, que se llama “Las Buenas Intenciones”, donde toca la guitarra. En instagram pueden encontrarla como: @k4mira @kam1lus y también tiene su propio sitio web https://k4mira.com.ar/ 

Escrito por:

MARINA PASEIRO

Revista CUAD – Coordinadora general,
jefa editorial, marketing

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