Pilmaiquén García

*MINIBIO

Pilmaiquén García (1990) es una artista emergente del Alto Valle cuya obra explora y reivindica las sutilezas de lo mundano como elementos esenciales en la construcción de las narrativas que moldean la realidad. Su producción incluye instalaciones, diseño digital, cerámica e intervenciones en el espacio público según las necesidades de cada proyecto.
Estudió Licenciatura en Artes Visuales en la Universidad Nacional de Río Negro. Participó activamente en proyectos de investigación sobre arte contemporáneo mediante los cuales obtuvo la beca Estímulo a las Vocaciones Científicas del CIN, realizó publicaciones, presentaciones en congresos y actividades de divulgación teórica.
Fue miembro fundador del colectivo Gestión Bardo dedicado a generar espacios de intercambios artísticos con el que realizó instalaciones, actividades y muestras en diversos circuitos de la región.
Durante el 2023 y 2024 tuvo una columna sobre arte en el programa Las Flores del Mal de Radio Megafón y realizó intervenciones en el espacio público, Spazio Morrigan y el Centro Cultural Casa de las Bombas (Neuquén). En 2025 co-ideó y produjo el fanzine Valle Fantasma, una compilación colectiva sobre espacios del Alto Valle que ya no existen.
Actualmente se encuentra desarrollando proyectos de obra en pintura y cerámica y actividades de divulgación teórica sobre historia del arte.

Siempre me atrajo lo silvestre, lo que pasa desapercibido, lo que crece en contextos hostiles. Siento que la indiferencia le da el poder de ser de una manera más libre y sin condicionamientos
Pilmaiquén García, artista

Las imágenes corresponden a pegatinas de papel hechas entre 2023 y 2025 en distintos puntos de la ciudad de Neuquén; espacio público, Spazio Morrigan, Casa de las Leyes y Centro Cultural Casa de las Bombas.

Tu trabajo
Elegís intervenir con lo que se ignora: yuyos, polillas, cardos, palomas. Qué te interesa de poner en grande lo que la gente prefiere no ver?

Creo que todos mis proyectos son una expresión de mi manera de ver el mundo, este en particular es un reconocimiento a la Pil chiquita que se fascinaba con los bichos bolita, las hormigas, los dientes de león.
Siempre me atrajo lo silvestre, lo que pasa desapercibido, lo que crece en contextos hostiles. Siento que la indiferencia le da el poder de ser de una manera más libre y sin condicionamientos. Con el tiempo me fui dando cuenta que esa mirada es un posicionamiento político que puedo ejercitar a conciencia, es una decisión prestar atención y dar valor a lo cercano. El resultado es una ampliación de la mirada y un cambio de perspectiva en lo rutinario que, por lo menos a mi, me produce entusiasmo ante la vida.

Trabajás en blanco y negro en una ciudad llena de color. Esa decisión es estética, conceptual, o las dos cosas?
Quise que la metodología de trabajo acompañe lo simbólico. La técnica de paste up o pegatina es una rama del arte urbano que surgió en la década de los 70 y está muy asociada a movimientos punk o de contracultura que aprovecharon su bajo costo y rapidez de pegado para comunicar mensajes políticos o sociales.
Como la intención de este proyecto era la exaltación de lo cercano y el mundo más próximo, busqué una metodología que refuerce la valoración de lo económico. Acompaña entonces la idea de la apreciación de lo cotidiano en el sentido de que son insumos accesibles, sólo uso hojas a4 impresas en tinta negra y engrudo.
Creo que fortalece la idea de aprovechar lo que ofrece la vida ahora, encontrar la belleza en lo común y jugar con los recursos disponibles.

Hay una imagen tuya pegada en alguna pared que todavía te diga algo cada vez que la pasás?
Lamentablemente no sobrevivió ninguna. Algunas las sacaron enseguida, otras las taparon con cartelería y otras fueron desapareciendo con el clima y el paso del tiempo. De todas maneras son obras efímeras, el papel se deteriora muy rápido y con un poco de agua y una espátula salen fácilmente. El espacio público se transforma constantemente y esto es un reflejo de esa impermanencia.
Una de las pegatinas que más alegría me dió fue la de Spazio Morrigan que era un bar under de Neuquén y en esa época funcionaba como refugio de muchos inadaptados, raros y excluidos, en el mejor de los sentidos. Me ofrecieron la pared de la entrada al lado de un ventanal y pegué una especie de plaga de polillas mirando a la luz que salía del bar.
Morrigan se caracterizaba por abrirle las puertas a todo el mundo y su identidad estaba marcada por esa apertura y diversidad, creo que el rejunte de estos bichitos de la noche queriendo entrar reflejó el carácter del espacio.

Tu proceso.
Cómo nace una figura, arranca en la computadora, en un boceto, en algo que viste en la calle?

Mi proceso es bastante aleatorio, a veces son imágenes que se me aparecen en momentos particulares y otras son pensadas según el espacio a intervenir.
Por ejemplo, cuando me invitaron a hacer una intervención en el Centro Cultural Casa de las Bombas de Neuquén fui a conocer el predio y explorando un poco encontré un enjambre enorme de abejas que vivía en el entretecho de un vagón de tren transformado en galería de arte. Charlando con los trabajadores del centro me comentaron que están ahí hace mucho tiempo y que probaron de todo pero fue imposible sacarlas. Esa escena se me quedó grabada y las elegí como protagonistas de la intervención. En casos como este me gusta pensar las obras en su espacio específico para que sea representativo de lo particular
del lugar y que haga visible sus rasgos más sutiles.

El territorio
Neuquén aparece en tu trabajo no solo como soporte sino como tema — la barda, el shopping, las plazas. Cómo leés la ciudad cuando estás buscando dónde intervenir?

Una vez que arranqué se volvió una compulsión buscar paredes para intervenir así que la gran mayoría se hicieron en mis caminos de circulación habituales. Quizás es una estrategia de supervivencia cultivar un estado de asombro pero me parece fascinante explorar e identificar esa otra dimensión de la ciudad que vive entre nosotros, como si fuera un mundo oculto que se devela si prestamos atención.
Neuquén además crece y se transforma muy rápido y me interpela un montón el avance de la ciudad por sobre los espacios naturales como la barda por ejemplo. Por eso uno de los recursos que más uso para diagramar las intervenciones es pensar qué habitaba este espacio antes y fue desplazado. Así, en la autovía puse un cardo o en el shopping unas polillas atraídas por la luz artificial en la barda.
No se si generan algún tipo de reflexión al respecto pero el arte en el espacio público me encanta porque se mete en la vida cotidiana, interrumpe la rutina con novedad y es además de alguna manera democratico en el sentido que es accesible para todo el que transite por
ahí.