Notas sobre crítica de las artes: invariantes. La crítica como género discursivo
Por Jorge Dubatti, IUPA
Notas sobre crítica de las artes: invariantes. La crítica como género discursivo
Por Jorge Dubatti, IUPA

¿Qué hace que una crítica de arte sea, efectivamente, una crítica? En esta primera nota, Jorge Dubatti identifica cinco invariantes que atraviesan la historia de este género. Una aproximación a la crítica como práctica fundamental para la construcción y el desarrollo de los campos artísticos.

(Primera parte)

La crítica es una práctica fundamental para el desarrollo de los campos artísticos. 

Un campo artístico se mide por las artes que produce; por sus públicos; por sus instituciones; por las artes que recibe en el intercambio con otros campos; por su irradiación y sus viajes; por sus maestros/as y educación, y también por el nivel y espesor de su producción crítica.

Un campo artístico sin crítica de las artes está inacabado, incompleto.

Queremos plantear, en tres notas sucesivas, algunas reflexiones para la discusión sobre la relevancia de la existencia de la crítica de las artes en cada territorio, y especialmente la necesidad de la crítica de las artes en los territorios de la Patagonia.

Se trata de notas que se proponen contribuir al diálogo y discusión que se producirá en el Seminario de Crítica de las Artes que daremos en el IUPA, desde Educación Continua y la Secretaría de Investigación, en cuatro clases, del miércoles 30 de setiembre al miércoles 21 de octubre de 2026 (más información haciendo click acá ).

En esta primera nota problematizaremos la crítica de las artes como género discursivo estabilizado, con convenciones invariantes, que se consolidan a través de las décadas desde su emergencia en la segunda mitad del siglo XVIII, hasta hoy.

Denis Diderot, uno de los iniciadores de la crítica de las artes en el siglo XVIII

Las invariantes de la crítica refieren a sus constantes transhistóricas. Las encontramos en textos del siglo XVIII, XIX, XX y XXI.

La crítica de las artes surge, históricamente, del espíritu de la Modernidad; está asociada a la necesidad de cuestionar el statu quo del presente al servicio del valor del progreso y la utopía de una sociedad mejor. Criticar las artes implica, para esta concepción, la utopía de un arte futuro superador.

La crítica nace asociada al espíritu del progreso, contra una sociedad conformista. Alienta futuridad. Hoy, en la posmodernidad, no identificamos necesariamente la crítica con esa voluntad moderna (tema que veremos en la nota II: las transformaciones). Sin embargo, con nuevo espíritu, estas invariantes siguen vivas. 

La crítica de las artes tiene, entonces, una historia, pero a través de esa historia ha manifestado convenciones estables que la identifican más allá de las transformaciones. En este sentido, podemos preguntarnos: ¿en qué se parecen las críticas que hacían nuestros bisabuelos, abuelas y antepasados, dos siglos atrás, con las que hacemos hoy?

Gotthold Ephraim Lessing, iniciadores de la crítica de las artes en el siglo XVIII

Destaquemos las cinco invariantes o constantes transhistóricas de la crítica de las artes a través de los siglos.

Primera invariante: la crítica siempre es metalenguaje de un lenguaje artístico previo, de un acontecimiento artístico. Crítica es metalenguaje, es decir, un lenguaje sobre otro lenguaje-objeto, sobre otro lenguaje o acontecimiento previo. No podemos hacer crítica de un lenguaje artístico o de un acontecimiento artístico inexistente en forma previa. De la misma manera que no podemos hacer crítica de un lenguaje artístico previo o acontecimiento artístico previo que no hayamos experimentado. Por ejemplo: necesito para hacer crítica de un obra teatral que haya sido estrenada previamente y que yo haya tenido experiencia de esa obra en alguna de sus funciones.

Segunda invariante: ese lenguaje-objeto artístico o ese acontecimiento artístico sobre el que produciremos metalenguaje debe estar vinculado al presente o a un pasado muy inmediato, muy cercano. No se hace crítica de episodios artísticos lejanos en el tiempo (hablamos en esos casos de otro género discursivo: análisis, investigación). Este rasgo está anclado a la Modernidad, y a una de sus expresiones urgentes: el periodismo. Hacemos crítica del presente o del pasado estrictamente muy inmediato, porque buscamos cuestionar el statu quo del presente hacia una sociedad / unas artes que puedan modificarse hacia el futuro. Hacemos crítica del concierto de anoche, o de hace unos días, y especialmente la hacemos si ese concierto va a repetirse en próximas funciones. La crítica está estrictamente vinculada a la actualidad, de allí también su relación con otro valor moderno: lo nuevo. La actualidad se vincula al aspecto conativo de la crítica, a su voluntad de generar acción: le habla al artista sobre su presente, influye en las dinámicas inmediatas de las/los espectadores. Persigue incidencia social. 

Tercera invariante: la crítica exige como género discursivo un componente descriptivo-informativo. Quien realiza la crítica debe describir e informar estratégicamente, sobre los rasgos que considere relevantes del lenguaje o acontecimiento artístico que critica. El/la crítico/a elegirá, a partir de su análisis, qué considera fundamental comunicar y qué necesita no revelar (hay una palabra hoy muy usada: no espoilear). Por ejemplo, en la crítica literaria de una novela, es necesario describir e informar sobre los componentes constitutivos de ese texto, o sobre su historia, sus personajes, su edición, su autor, su contexto de producción, etc. Pero también habrá que elegir sobre qué no-informar, qué no-describir. Ejercer una o múltiples elecciones: políticas de la crítica (tema sobre el que volveremos en las próximas notas.) 

Cuarta invariante: la crítica exige, como género discursivo, entretejer ese componente descriptivo-informativo con otro componente analítico insoslayable: el interpretativo-semántico. La crítica produce sentido. Por ejemplo, si realizo la crítica de una exposición de cuadros, puedo proponer qué significan las imágenes, el uso de las técnicas, la relación de esa exposición con el contexto social y político, con la historia del arte en el territorio. Nuevamente, ejercicio de las políticas de la crítica. Cada crítico/a debe tener diversas políticas interpretativo-semánticas, que elegirá según la oportunidad y necesidad del caso.

Quinta y última invariante: la crítica exige una valoración o componente axiológico. No alcanza con describir-informar e interpretar-semantizar: es indispensable valorar. Axiología (rama de la Filosofía que estudia el problema de los valores). Escala de valores. Tal vez el componente más antipático de la crítica, pero ineludible. Necesario. ¿Es imperdible este ballet? ¿Es prescindible? ¿Por qué podríamos calificarlo de excelente o mediocre? ¿El espectador atesorará esta experiencia? ¿Debería la compañía tomar otros rumbos? ¿Debería mejorar la técnica? ¿Es provechoso este espectáculo para la sociedad contemporánea? ¿Tiene valor para iniciar a los más jóvenes en la expectación de danza? ¿Qué debe ser valorizado o depreciado? ¿Es parte de una buena curaduría?

Desde hace más de 200 años la crítica de las artes respeta, en su estabilidad de género discursivo, estas invariantes: metalenguaje + actualidad + entretejido textual de componentes descriptivo-informativo, interpretativo-semántico y valorativo. Resultado del ejercicio de políticas de la crítica. Una crítica futura no podrá evitar estas invariantes o constantes si quiere llamarse crítica. Futuros críticos/as deberán practicarlas en sus producciones, a su manera, más allá de las transformaciones históricas (aceleradas en el siglo XXI) a las que dedicaremos la próxima nota.

Escrito por:

JORGE DUBATTI

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