I.
vienen los jacobinos al palacio, cuando lleguen verán
muebles abandonados sobre alfombras limpias
tal vez encuentren al bufón de la corte
maniatado pero impune
escondido atrás de cortinas rojas
o en el aposento real, bajo la cama del rey y la reina
esperando una irrupción del amor
para salir envalentonado a la guerra
.2
vieja certidumbre de patios vacíos
y baldosas partidas
a la sombra de una parra:
sé que vas a volver
cuando caiga de mis heridas
el último gusano
la última larva
II.
vienen los jacobinos al mercado
el bufón de la corte pasea entre góndolas y cajones
aturdido y orgulloso
no sabe nada de precios
—dice que sabe de valores
el bufón de la corte curioso impertinente
sublimado con prisa
carne podrida en el palacio
fruta noble en la ciudad
el curioso que observa y que asimila
sin ser asimilado
que asimila el cemento a las acequias
y los autos a sus faros
vienen los jacobinos al supermercado, encontrarán al bufón
chapoteando en charcos de vinagre
con los ojos secos
agonizando
.3
cada palabra es una traición
trazo desleal de la tinta en silencio
toda mi lucidez
broncoaspira sin remedio
en el sueño alcohólico de un gitano
cada traición es un paso a la muerte
giro brutal del cuchillo en el cuero
III.
vienen los jacobinos a mi casa
ya los expulsé de todos los castillos, purgué las iglesias
ya sembré la discordia entre ellos
ya rieron en la guillotina sus cabezas pero
vienen los jacobinos a mi casa
(nada como el frío del hogar superando a la intemperie
nada como la respiración viciada de celo
la fantasía de morir con dientes apretados
el deseo sepultado
bajo diez capas yeso
la urgencia de que pase algo
la piel muerta del tiempo muerto)
el bufón de la corte duerme acurrucado en la bañera
cada mañana lo despierta el llamado del espejo
se pone a cantar con él y se peina
cuando lleguen los jacobinos lo encontrarán atrincherado en el baño
escucharán su voz al otro lado de la puerta
y también la voz del espejo
la dulzura de su canto azogado
primero intentarán forzar la cerradura
después le van a dar patadas al picaporte
gajo a gajo se desgajarán sus botas contra la madera inquebrantable
y en el último suspiro
espasmo agónico del sueño revolucionario
los jacobinos entenderán que el bufón no es el enemigo
el enemigo soy yo
dueño de casa
que desayuno cerveza tibia en la cocina
como un príncipe
sin sobresaltos
Escrito por:
Manuel Bavaresco
Colaborador Revista CUAD
Manuel Bavaresco nació en General Roca, Río Negro, el 10 de enero de 1998. Vivió en Mendoza y después volvió a su ciudad natal, donde reside actualmente. Estudia Profesorado en Letras en la Universidad Nacional del Comahue. Además, trabaja en una casa de repuestos para autos. Fue seleccionado para participar del festival de poesía Sin Brújula en su primera edición, a fines de 2023. Al año siguiente, autopublicó dos plaquetas, una de narrativa y otra de poesía. Aportó un ensayo en el único número de revista Fractus, invierno de 2025. Escribe poemas, relatos más o menos largos y algún que otro ensayo.
Instagram: @manuel.bavaresco
Mail: manu.bavaresco@gmail.com



