Arte en la piel
Entrevista a Lucía Eberhardt
Arte en la piel
Entrevista a Lucía Eberhardt

Hablamos con Lucía Eberhardt sobre el oficio, el arte y la responsabilidad de ser tatuadora. Cómo se llega, de qué se trata, y qué representa para ella dejar esa marca en la piel.

“Cuando vas a adquirir un nuevo poder, tenés que dejar algo. Tiene que ver con eso, para crear vida hay que pasar por el dolor. El dolor y la satisfacción están conectadas. Te estás transformando. Aceptar poner el cuerpo y pasar ese ratito de dolor por obtener ese nuevo poder.”

Esto nos dice Lucía cuando habla de los desafíos de tatuar con una máquina que vibra, que pincha, que te puede lastimar. Y de la controversia que significa “aguantarse” ese ratito de dolor, para tener algo lindo o simbólico en tu cuerpo, que te acompañe toda tu vida.

Con los años el arte del tattoo fue mutando, tanto en relación a las técnicas, como a las máquinas que fueron saliendo para trabajar el tattoo. En paralelo se fueron inculcando aspectos de seguridad e higiene para contemplar en el ámbito de trabajo y todo esto no dejó afuera otros cambios, como la “carga” negativa que había sobre la imagen de tener tatuajes que también se fue transformando y hoy es una tendencia. Incluso, quienes se dedican a tatuar requieren especialidad para su desarrollo y fuertes conocimientos en materia de diseño y salud.

“Me gusta trabajar anatómicamente, que la pieza quede bien situada en la zona que vas a tatuar, para que sea vea lo más armoniosa posible en el cuerpo.”

Lucía Eberhardt / Tatuadora

Hay una serie de aspectos claves a tener en cuenta para el montaje del diseño del tattoo, ya que es algo que va a quedar para el resto de tu vida. Tiene determinadas reglas a seguir para que después de 20 años, se conserve, porque la piel se estira.

Lucía hace hincapié en la importancia de mantenerse actualizada en el mundo del tatuaje y la piel. Ir a workshops y talleres es la forma de ir aprendiendo, nos habla de que es algo que lleva muchísimos años, y que se construye en un día a día, cada piel y cada cuerpo tiene sus particularidades, y cada estilo tiene sus formas, distintos tipos de aplicación.
No es sólo una cuestión de estética si no también de seguridad e higiene.

Haciendo un poco de retrospectiva hablamos de cómo llegó a este mundo del tattoo: “Siempre me llamó la atención el tattoo, en la adolescencia empecé a tener amigos tatuadores, nunca me imaginé que yo también sería, simplemente los admiraba. Sin expectativa de hacerlo yo, compartir, ver y estar, ver cómo lo hacían, era lo que me motivaba. En ese momento se soldaban las agujas a mano, era mucho más artesanal y me llamaba mucho la atención, me fui involucrando casi sin querer.”

En contra de todo prejuicio en este universo que es predominantemente masculino, convertirse en tatuadora no le fue una tarea difícil, sino algo fluido en su recorrido y sus intereses. Si bien a nivel técnico o motriz nos cuenta que “las primeras veces era mucho nervio, las máquinas de antes vibraban mucho, era muy incómodo; era prueba y error, con más tranquilidad propia va fluyendo, es parte del proceso ir animándose a intentarlo”. Luego fue apreciando que la respuesta que tuvo de las personas fue muy favorable. Las redes sociales jugaron un papel clave en este proceso, al poder difundir su trabajo, tanto como diseñadora, ilustradora y dibujante, como así también lo que fue realizando como tatuadora.

Su prolijidad y dedicación, más el tipo de técnicas que domina y propuso en la región la condujeron a consagrarse como una de las tatuadoras más reconocidas de la norpatagonia.
Con los años fue desarrollando su propio estilo, dice que no le gusta encasillarse en uno sólo. “No es ni japonés, ni tradicional”, aplica técnicas de plano, barrido, puntillismo, sombras y a nivel diseño el proceso es personalizado, donde fusiona lo geométrico, lo ornamental, lo botánico, lo abstracto.

Para confeccionar la propuesta de diseño le gusta conectar con las personas que llegan a su estudio, conocerse en profundidad y para ella en algún punto la magia transcurre en esa entrega, que es muy personal.

“A mi me interesa lo que vos tengas para contarme, porque voy a intentar reflejar de la mejor manera posible lo que a vos te interesa y trabajar sobre el lienzo vivo.”

Lucía Eberhardt / Tatuadora

Por otro lado hay todo un trabajo de consciencia clave que implica tatuarse y ella lo vive así: “Me tomo con mucha consciencia y respeto el trabajo que hago, y lo intento transmitir también, son los cuerpos de otras personas. Es un momento súper importante teniendo en cuenta que va a quedar en el cuerpo, y lo hago con amor. Puede pasar de equivocarnos, como un dentista o un médico, somos humanos.”

En esa conexión o intimidad que se genera en el estudio durante el proceso de diseño, hay mucho de simbólico, tanto a nivel visual como de carga simbólica, entonces en este punto se manifiesta su inquietud y sus intereses, su profesión de diseñadora y su experiencia en tipografías. Traducir de alguna manera lo que la persona quiere representar requiere de grandes dosis de escucha e interpretación, que debe ser plasmada muchas veces en pocos centímetros, entonces ese poder de síntesis llega de la mano de su expertise como diseñadora gráfica, ayudada por su interés en la psicología y temas relacionados con el cosmos, y estudios sobre Carl Yung, en donde Lucía sustenta, en parte, sus métodos para llegar a un resultado estético, armónico y significativo para la persona que se tatúa. Para ella todo está conectado y saber observar y leer lo que la persona le transmite, son sus principales herramientas y aprendizajes.

¿Quién es Lucía Eberhardt?


Lucía Eberhardt, diseñadora gráfica y tatuadora, Neuquina de 38 años de edad, con 9 de trayectoria en la profesión y hace 5 montó su estudio de tatuajes “Las Flores” junto con su amiga.
Estudió en la Universidad de Flores, dió clases de diseño editorial y de tipografía y nos cuenta que aprendió mucho a desenvolverse con la gente desempeñándose como ayudante de cátedra.
Signada por un espíritu inquieto se involucra en las artes desde distintas aristas: escribe poesía, saca fotos, dibuja, pinta, hace grafitti, música y encuentra en la naturaleza la inspiración para sus obras.

Las fotografías son de: Josefina Fonseca, Federico Feliziani y Lucía Eberhardht.

Escrito por:

Marina Paseiro

— Revista Cuad

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