¿ES UN SUEÑO SER BAILARINA?
Entrevista a Azul Bongiovanni
¿ES UN SUEÑO SER BAILARINA?
Entrevista a Azul Bongiovanni

Azul Bongiovanni, la neuquina que con 25 años recorre el mundo bailando con Nicki Nicole, habló con CUAD para contarnos cómo es para ella ser bailarina profesional.

Azul logró profesionalizarse en la ciudad de Córdoba y Buenos Aires. Es muy joven pero trabaja desde muy chica, criada en el seno de una familia de artistas con padres bailarines y tíos músicos. Nos contó cómo hace para lidiar con las exigencias laborales, el ambiente artístico pero también qué la sigue inspirando y la mantiene firme después de diez años de trabajo.

Se desarrolló en el ámbito de las academias y las competencias hasta que conoció el mundo del hip hop viendo bailar a su mamá en una presentación donde otro grupo que pasó, bailó esté estilo y la cautivó. Si bien le encanta la música y entrena el freestyle, su relación con esta cultura no es la de batallar en las calles, es más coreográfico, de competición, cuando se fue a Córdoba a estudiar Educación física se integró a estos grupos de competición coreográfica y esa fue la puerta de entrada que la llevó a vivir la danza como su fuente de trabajo.

Clara: ¿Cómo te incorporás en el cuerpo de baile de Nicki Nicole ? 

Azul: Fue gracias a Nico. Él es el líder de La Docta y es bastante reconocido a nivel nacional. Lo llamaron una vez para trabajar con Nicki en un Lollapalooza, más que nada por su trabajo en las redes. Empezó bailando allí y como también es coreógrafo, terminó asistiendo a la coreógrafa y ganando peso en el grupo. Quería traer gente de afuera de Buenos Aires, romper con ese paradigma de que tenías que ser de ahí para tener oportunidades. Empezó a buscar bailarines de Córdoba y yo entré en esa onda. Al principio para un Movistar de Nicki me tenían en cuenta pero al ser de Córdoba no. Recién cuando sacaron el álbum Alma, sí, porque querían renovar todo el equipo, arrancar de cero con la propuesta escénica. Ahí me llamaron, hace un año. Y ahí sí, me vine para acá porque viajar de Córdoba a Capital era una locura.

Clara: Claro, porque estás haciendo giras ¿Te divierte? ¿Cómo te lo tomás?

Azul: Bastante, si. Nosotros laburamos mucho pero a pesar de eso, esto yo me lo tomé más como mi regalo porque obvio que se labura un montón pero todo lo que es viajes, hoteles… es una locura. No lo puedo dimensionar a veces ¡es muy grande! 

Estás bailando mucho en los shows de Nicki, tienen un rol protagónico en la escena…

Sí, sí, yo creo que eso también es gracias a la artista, que es quien pauta qué quiere y confía en los coreógrafos, entonces si bien ella no es bailarina y tampoco tiene conocimiento a nivel dancístico, pero sí sabe cómo quiere verse en el escenario, cómo quiere estar acompañada. Antes tenía más músicos y coristas, fue una decisión de producción sacar a otros músicos y poner más bailarines, que la propuesta cambie a bailarines. Así que me tocó entrar en un momento re lindo para ser parte como bailarina en el team de Nicki porque se nos dio mucha bola, que por lo general, cuesta eso.  

Es verdad, estamos acostumbrados a recitales más focalizados en lo musical y no tanto en lo escénico ¿no?

Claro, pero ahora ya todo tiene bailarines. Yo siento que, un poco, como la que inició todo aca, en Argentina, fue Lali pero porque ella baila y mostró shows tan sarpados que inspiró a otros. Pero al principio ella era una de las pocas porque, no sé, ahora Emilia también baila, María Becerra también, se repuso para aprender a bailar y bailar en el escenario, pero siento que Lali fue una de las primeras que bailó en conjunto con los bailarines, a la par. Y creo que eso hizo mucho ruido, no sé si lo viste, está muy zarpado el show de Lali. Lo hace Denise también que es muy grosa, hay un grupazo ahí también. Quise verla en los Gardel pero no pude porque bailábamos, o sea, toda la preparación nuestra iba muy pegada a lo de Lali y cuando hay muchos famosos y uno no es famoso, los guardias como que te están mirando con desconfianza, te sacan, la gente está muy encima de los famosos, pidiendo autógrafos. Nosotros la pasamos mejor ahí, en el camarín, comiendo, preparándonos. 

Ustedes son muchos bailando, me imagino que tienen trayectorias distintas pero ¿en qué coinciden? 

Bueno, ahora en el Team de Nicki la mayoría somos de Córdoba y venimos del grupo de La Docta, de competir, todos tenemos la misma trayectoria esta de arrancar en competencias, por ahí, acá en Buenos Aires lo normal es tomar clases con profesores, muchas clases y en Córdoba tener grupos y competir. Entonces, desde ese lado, tenemos todos un poco la misma forma de trabajar grupalmente porque venimos de lo mismo. Pero en el team de Nicki hay bailarines de Buenos Aires y se nota mucho la diferencia, por ejemplo en el grupo cuando armas una coreo, la misma coreo la laburas un año entero y probas cosas, insistis en detalles, bueno, ahora empiezan el 8 miras un frente, después mirando otro frente y después probas ir cambiando de frente por cada movimiento, que se yo, probas cosas entonces a favor, en ese sentido, desarrollás una paciencia del laburo. Y él bailarín de Buenos Aires, es otra cosa, aprende coreos re zarpadas de un minuto, pero una atrás de la otra, siempre algo nuevo. No quiero ser ofensiva con nadie, pero es fácil ver que tenemos distintas reglas de trabajo porque se nota que se quieren morir cuando repetimos la misma coreo, se aburren rápido. O al revés, cuando nos marcan coreos y pasan rápido a otra nueva, nosotros estamos como ¿qué onda? jaja, que se yo, son esas cosas que se nota el laburo mental distinto.

¿Cuáles son las cosas que vos crees que hay que hacer para ser profesional? 

Sí o sí entrenar, entrenar un montón, la disciplina, como cualquier cosa, eso de que te levantas y haces algo todos los días. Eso a mi me encanta y no me nacía de la idea de que tengo que ser profesional y voy a tomar todas las clases porque…lo hacía porque era lo único que aguantaba hacer. En mucho tiempo, digamos, después, todo lo que fueron trabajo en otras cosas me duraban dos o tres meses, entonces, me di cuenta que no me costaba ser disciplinada si eso era bailar todos los días porque era algo que realmente me gustaba. Entonces siento que para dedicarte a lo que sea a cualquier rama del arte te tiene que realmente mover, sino no se puede, es imposible. Pero es eso, como para llegar a tener un cierto nivel o lo que sea, es bailar, bailar todos los días, lo que sea, como sea,   aprender, descansar también, pero es algo de todos los días 

 ¿Y cómo te imaginaste tus proyectos profesionales o cómo iban apareciendo las metas o desafíos?

Hay bailarines que proyectan a futuro, no sé, quiero bailar re contra bien este estilo y entrenan y toman ciertas clases y recorren ciertos ámbitos. Yo un poco me fui moviendo como para donde me llevaba lo que quería hacer en ese momento, entonces siento que no soy una buena referencia, porque fui haciendo y haciendo y caía en un grupo y conocía a alguien que hacía que pegue cierto laburo y así, como que fui haciendo día a día pero nunca proyecté en mi cabeza “quiero bailar con fulana” o “quiero ser grosa en esto”. Un poco me moví en el día a día porque eso me gustaba bailar y ya. Yo creo que hubo un factor de suerte bastante grande en mi caso y constancia. Pero sí, tengo compañeros que son disciplinados y más estructurados en ese sentido y  por ahí proyectan esto de generar un videoclip o hacer algo. Lo más importante, lo que veo que pasa en esos casos, es arrancar desde lo más cercano, lo más chiquito y de a poco. Como que nadie de la nada va a llegar a eso que se propone, hay que tener pequeñas metas.

Tal vez lo que proyectabas es ser genuina ¿no te parece? 

Si, totalmente cuando sentía que lo que hacía me estaba alejando de lo que me gustaba, suena re hippie decirlo así, pero me pasaba eso, automáticamente lo dejaba, entonces era un poco esa sensación de estar atenta a lo que yo quería hacer, eso me fue llevando a estos lugares. Pero no todo el mundo se maneja así. De todas formas, me ha pasado de, justamente, tomar clases con Denise, que ella al ser una coreógrafa tan zarpada, la gente un poco va también a tomar sus clases por trabajo y ella se da cuenta, y lo ha dicho muchas veces y hay mucha gente que su objetivo sí es bailar con un artista específico, entonces va a las clases de los coreógrafos o hace ciertas cosas para que eso suceda. Pero para mí no, no me sirve eso. Obviamente, no es ninguna verdad, porque de todas formas se puede pero para mí, si no estás conectada con lo que estás moviendo, no, no se te va a dar porque eso en el arte se nota.

Si no estás conectada con lo que estás moviendo, no se te va a dar porque eso en el arte se nota.

Azul Bongiovanni

¿Cómo te llevas con la fama y el ambiente? 

Me está pasando un poco acá en Buenos Aires que me estaba costando un montón, un montonazo, porque por ahí vas a una clase y el que va a la clase va a querer romperla y a que lo vean, que es re válido, pero bueno, eso a mi me empezó a generar un vacío, re loco. Lo descubrí un poco acá en Buenos Aires porque en Córdoba tanto no me pasaba. Pero porque hay oportunidades acá, hay muchas oportunidades, más que en Córdoba, entonces la gente que va a la clase ya, no va por bailar, va por trabajo y con verdad, digamos, porque si queres laburar de esto es así, pero bueno, me estuvo tocando mucho eso entonces ahora trato de buscar espacios donde me pueda sentir como a mí me gusta y si lo quiero hacer por trabajo, elegirlo. Pero acá, en la mayoría de las clases… y la gente va, un poco, a eso, a aprogresar sí o sí, a grabar vídeos, a pegar cosas. Pero sí, es re loco, llegó un momento que era como tomar clases y decir ¿para qué vine? Porque ibas y te dejaba esa sensación de vacío que te digo, y  ahí me di cuenta porque al principio no, pensaba ¿por qué? ¿por qué acá me pasa esto? Pero ahora estoy aprendiendo a disfrutar más Buenos Aires que es una ciudad que va a los palos.   

¿Cambió mucho tu relación con la danza cuando se convirtió en tu trabajo?

 Si, re contra. Incluso ahora estoy en un momento donde trato de buscar conectar con algo más desinteresado porque te pasa cuando empezás a trabajar que ya las cosas no las haces por disfrute, cuando das clases escuchas la música no porque te gusta, la escuchas porque te sirve, porque podes enseñar con esta canción un buen pulso para iniciantes o para avanzados, pero ya todo lo que consumís y lo que haces es en pos de trabajo. Y llega un momento que todo decanta en eso, la monotonía, cuando la búsqueda no va por gusto y va por una productividad cambia. Así que ahora estoy tratando de volver un poco a escuchar música por escuchar, a bailar por bailar, sin querer tener un buen video en mi Instagram o dar una buena clase con un buen tema que esté pegado.  Pero en su momento pasé por eso y llega un momento que te cansa. Es que de golpe lo que te gusta es tu trabajo y es complicado.

 cuando empezás a trabajar que ya las cosas no las haces por disfrute, ya todo lo que consumís y lo que haces es en pos de trabajo. Y llega un momento que todo decanta en eso, cuando la búsqueda no va por gusto y va por una productividad cambia.

Azul Bongiovanni

Te entiendo, trabajar es agotador pero ¿qué te tiene enganchada a la danza todavía? 

No sé, siempre me pasa que la danza me sigue llevando, haciendo que conozca personas, momentos, situaciones que me vuelvo a enganchar. Por ahí, me estoy despegando y digo bueno ya me cansé de esto, pero hay algo que hace que algo aparezca, que me vuelva a enganchar, no sé, a veces por necesidad propia o porque aparece algo nuevo, también es verdad que generé como toda una familia de bailarines y  compartimos lo mismo, entonces, no sé, por ahí uno está mal y de la nada, otro lo motiva y dice mirá escuchá este tema o vamos a hacer esto, yo te invito a … y te volvés a enganchar. Hay situaciones, cosas que pasan… amigos…. Eso hace que, por ahí,  uno siga, pero re contra pasa de levantarte un día y estar harto porque los que nos dedicamos a bailar así vida completa, 100%, es levantarse y acostarse pensando en danza, directamente, y llega un momento que cansa. Pero por algo uno sigue también.  Hay algo que me sigue atrapando todavía, que me sigue gustando mucho.

¿Qué te atrapa cuando ves a alguien bailar? 

Cuando veo a alguien bailar, me está pasando mucho ahora, de que me gusta mucho cuando “groovean”. El groove es como el disfrute, no sé cómo expresarlo bien, es medio subjetivo el concepto de groove pero ahora lo necesitamos en el Team de Nicki, me tocó bailar con compañeras que tienen un estilo más propio, que tiene la definición y todo, pero las diferencias porque hay algo en ellas que se distinguen por algo que hacen que no sean como todos, sino que hay algo que le agregan. Eso que “se le agrega” en la danza se le dice groove. Y creo que es lo que más me gusta de ver. Cuando alguien llama la atención por lo que está viviendo. Digamos, todo lo que es definición técnica siento que es hermoso, se ve prolijo y lindo y a nivel competencia lo hemos trabajado mucho. También en Córdoba por ejemplo todo lo que es competencia en grupo hace que uno trabaje la definición, el igualarse con los compañeros y es un  laburo que está muy bueno, pero cuando descubrí esto otro me encontré más en eso nuevo a la hora de verlo y de bailarlo. Podría decir, que esto es algo más personal.

Bueno, me imagino que esta búsqueda de cierta singularidad te ayuda a despegarte de ese vacío que me decías antes

Sí, claro, pasé por todas las etapas, pero por suerte siempre estuve muy conectada conmigo misma. Uno va transitando diferentes momentos, ¿viste? Ahora, el auge es poder bailar con artistas reconocidos, y estoy muy agradecida de que esto haya sucedido justo cuando los bailarines tienen un rol protagónico. Es un trabajo hermoso, obviamente. Pero soy consciente de que yo no empecé a bailar solo para bailar con artistas famosos; hay otras cosas del baile que me gustan mucho también. Sé que si se da la oportunidad de bailar con un artista, genial, pero si no, también estaré bien, seguiré bailando. Es común que la gente empiece por eso y, si no se cumple, la pasa mal, y está bien también, cada uno tiene su realidad. A mí también me pasó, pero tuve que darme cuenta en un momento y soltarlo. Fue re loco, porque cuando dije no, yo no bailo solo para estar con la artista pop del momento, fue como que se abrió otra puerta. Me metí más en lo mío y ahí se dio. Fue así, literal.

Bueno, al final estas sorteando las dificultades de tu ambiente, la exigencia de tu trabajo con bastante gracia ¿qué opinas? 

No sé, ahora que me lo decís, puedo pensarlo un poco más. Siento que quizás es parte de mi personalidad, no sé. También puede ser por haber crecido en un ambiente artístico, sabés, mis tíos tocan el saxo, así que siempre estuvo esa sensación de que esto es lo que me gusta y donde pertenezco, porque nací en ese ambiente. Tal vez si me gustaba pero tenía que empezar desde otro lado y lo veía desde afuera, entraría de otra manera y sería más vulnerable a estas cosas. Pero bueno, en el momento en que realmente descubrí que me gustaba por razones que no tienen tanto que ver con pertenecer a cierto círculo artístico o laboral, me relajé más en términos de productividad, trabajo, y mostrarme en redes sociales. Llega un punto en que te cansás de mostrar y demostrar cómo bailás, a veces no tengo ganas de que me vean todo el tiempo, ¿viste? «Mirá, estoy bailando», pero es necesario en esta profesión. Trato de equilibrarlo, pero eso no significa que no me afecte; todos caemos en eso, pero se supera con una buena llorada, ¡y listo! jaja

¿Se sostienen entre compañeros? ¿Cómo se acompañan? 

Sí, también el hecho de trabajar y dedicarme completamente a la danza hace que comparta mucho con otros artistas. Siento que, sin importar la disciplina artística, todos pasamos por experiencias similares. Escucho mucho lo mismo. Entonces, en ese sentido, somos un grupo unido, nos apoyamos mucho. Las charlas son importantes porque te ayudan a darte cuenta de cosas. Por ejemplo, está bien que un día te levantes y no tengas ganas de bailar, ¿sabés? Es normal, aunque siga siendo lo que me gusta hacer. Es parte del trabajo. Te das cuenta de que está bien sentir eso porque a otros también les pasa lo mismo. Así que nos acompañamos mutuamente y sabemos que no estamos solos en esto. 

Las charlas entre nosotros son muy útiles, surgen conversaciones muy profundas y bonitas.

Las charlas están buenas porque nos ayudan a imaginar ¿quiénes te ayudaron a imaginarte que podías ser bailarina?

Ay, claro, es un poco como te decía antes, hay situaciones y personas que te impulsan a seguir adelante, ¿entendés? Yo siempre fui bastante insegura en general, especialmente en el ambiente de la danza. A menudo hay personalidades muy extrovertidas y dramáticas que dicen «acá estoy yo y la voy a romper», y está buenísimo porque les funciona. Yo, por el contrario, me costaba mucho eso, no se me daba naturalmente. En cierto momento, cuando estaba un poco decaída, recuerdo a una profesora muy destacada de Chile, Valentina Grille. Ella venía a dar clases aquí gracias a un profesor de Neuquén que la traía. Valentina era realmente increíble, y en algunas clases me decía cosas como «sí, hay algo ahí, eh!» o comentarios así, que me hacían sentir que no solo yo lo sentía, sino que también lo notaban los demás. No era solo una cuestión de bailar bien o mal, sino de que ella veía algo en mí que me motivaba muchísimo a seguir adelante. Creo que ella fue una de las personas clave que me impulsaron fuertemente al principio. La admiraba tanto que cuando me hizo un comentario positivo, ¡me sentí como casada con el baile!. Así que seguí con todo, con mucha energía.

Después, obviamente, vuelven las inseguridades y esos momentos de dudas, pero siempre aparecen situaciones o personas que te recuerdan «esto es lo tuyo», de verdad, porque lo sentís, te gusta y además está generando algo en los demás. Ahí es cuando seguís adelante, ¿entendés? Pero bueno, en fin, en esta profesión hay muchos altibajos todo el tiempo.

Probablemente esta nota le interese más a bailarines ¿te gustaría dejar un consejo, un aliento o una invitación? 

Yo creo que, como venía diciendo antes, lo que me ha guiado durante todo este tiempo fue por un lado mantener esa conexión con lo que realmente me gusta, en cualquier ámbito de la vida. Pero también aprender a tener paciencia y trabajar duro. En su momento, para poder participar en grupos de competencia y todo eso, tenía que hacer malabares con otros trabajos, como trabajar en una panadería o cualquier cosa. Creo que en general los artistas siempre tenemos que hacer mil cosas para poder dedicarnos a lo que nos apasiona, sobre todo con el contexto y las realidades económicas que atraviesa el país, eso es innegable.No es fácil, no es como decir «bailo y ya está», hay que tener la paciencia de saber que lleva tiempo, pero que se puede lograr, se puede lograr completamente. Algún día se puede vivir de esto, pero no va a suceder de la noche a la mañana. Claro que puede pasar, porque realmente puede suceder. Hoy en día, con las redes sociales se abren muchas oportunidades, pero también se genera esa expectativa de que todo tiene que ser instantáneo, ya mismo, y eso no siempre es realista. He tenido compañeros que se vinieron a Buenos Aires a trabajar y se frustraron porque esperaban lograr algo grande en un año, como trabajar con J. Balvin, pero eso no siempre es realista. Desde mi experiencia en la danza comercial, soy consciente de esto, pero veo que también sucede en otras áreas, esa impaciencia por quererlo todo rápido.
Creo que esa actitud no nos lleva a buen puerto en ningún ámbito. Es importante también escuchar si de verdad te gusta lo que estás haciendo, porque si no, por más esfuerzo que hagas, cuando lo logres te vas a preguntar ¿y ahora qué? Creo que eso me ayudó a estar bien con lo que hago hoy en día, pero seguro van a aparecer nuevas cosas y aprenderé otras ideas más adelante. 

Hay que tener la paciencia de saber que lleva tiempo, se puede lograr completamente. Algún día se puede vivir de esto, pero no va a suceder de la noche a la mañana. 

Azul Bongiovanni

Escrito por:

Clara Bravo

Bailarina, productora

Clara Bravo es de Neuquén capital y le gusta tocar la guitarra. Estudió en IUPA Danza Contemporánea y Arte Dramático y tiene la frescura y la potencia de una mujer de 25 años con ideales y convicciones.
Esta bailarina y coreógrafa dirige el proyecto de la Asociación Fantasía, impulsada por el deseo de producir algo que sea interdisciplinar, para poder trabajar con otras personas. En instagram la podés encontrar como @anaoscura.

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