Foco salvaje
Entrevista a Hernan Povedano
Foco salvaje
Entrevista a Hernan Povedano

Licenciado en Biología, fotógrafo meticuloso y detallado de la fauna regional, Hernán Povedano no sólo ha hecho libros que registran nuestra biodiversidad sino que también se ha convertido en un referente y en una voz que, a través de sus imágenes, da cuenta de lo que tenemos y de lo que está en peligro de no estar más.

Maravillarse por la naturaleza puede ser un descubrimiento fortuito. Hacer de esa fascinación un propósito de vida y profesional, es algo más profundo que aquel descubrimiento inicial. Hernán Povedano empezó de modo azaroso, con unos juguetes, unas vistas a los zoológicos, unas revistas. Pero todo eso fue leudando en él, avanzando, tomando forma. Hoy es autor de libros de aves de la Patagonia, es un convencido de que esa tarea de registrar a los animales en su hábitat, y de dejar registro también de cómo ese hábitat va mutando por la incidencia humana, es una contribución: al presente de lo que aún nos rodea, al pasado, por aquello que nos rodeó y a un futuro incierto en el que no sabemos cuánto de esa naturaleza nos seguirá acompañando.

Licenciado en Biología egresado de la Universidad Nacional de la Plata y fotógrafo profesional, Hernán Povedano colaboró con numerosas ONGs, universidades y organismos de gobierno apoyando proyectos de conservación y difusión de los valores naturales de argentina y Sudamérica.Participó del libro Argentina Salvaje que reúne las mejores fotografías de animales salvajes del país, publicó sus propios libros, y publicó también en medios de comunicación.

-¿Cómo comenzó tu relación con la fotografía de aves? y ¿por qué? Fuiste primero biólogo y después fotógrafo o al revés?

-Mi interés por los animales en general fue de pequeño. Siempre pedía a mi mamá que me lleve al zoológico, coleccionaba animales y revistas de animales, como los fascículos de la enciclopedia de la fauna o los de Jacques Cousteau. En esa época no había mucha producción de libros de fauna local hasta que salió la colección de la Fauna Argentina, que fue pionera. Con las aves comencé haciendo un curso de observación de aves que organizaba el GORA, grupo de observadores ribereños de aves, que tenía un museo ornitológico en Berisso, cerca de La Plata, donde vivía. Aún recuerdo mi sorpresa al ver ese museo. No podía creer la diversidad de aves que había cerca de mi casa.

Ese fue el puntapié, a partir de ahí no paré de salir todos los fines de semana a ver aves, casi siempre solo y a veces con algún otro observador. Al año siguiente, con 16 años, ya daba los cursos junto a los profesores. En esa época vi aves raras que no volví a ver, como el mirasol grande, una garza que vive oculta en el juncal. En esos tiempos aún no había tanta inseguridad como ahora y un adolescente podía andar tranquilo en las lagunas y bañados próximos a las grandes ciudades. Así, mi primer acercamiento a la naturaleza fue con binoculares. La cámara de fotos vino después: a los pocos años mi mamá me regaló una pentax con un lente fijo de 200 mm. Entonces, comencé con un viaje a Iguazú, sacando diapositivas, a partir de ahí no paré de viajar por argentina conociendo y fotografiando las aves silvestres. Antes de terminar la secundaria estuve muchos meses recorriendo solo, en las yungas, la Puna y el Chaco, estaba sediento de conocer todas las especies.

Pareja de macaes tobianos en el momento en que se intercambian sus crías, los pichones de bajan del papa que los transporta para pasarse a la mama, mientras uno de los padres hace de «canoa» el otro los alimenta.

-A priori, uno puede pensar que fotografíar la naturaleza no tiene nada que ver con por ejemplo, hacer fotoperiodismo, que la naturaleza requiere de otros ritmos, pide otra predisposición, otra paciencia… ¿Nos podés hablar un poco de esas características que requiere ser fotógrafo de aves, como el caso de tu libro?.

-Hay muchas maneras de acercarse a la naturaleza mediante la fotografía de aves. Lo más lindo de la actividad es salir al campo y compartir salidas o viajes con amigos, gente con la que nos une una misma pasión, con mates y charlas que no son aburridas (se puede hablar de pájaros y equipos de fotos todo el dia ja ¡). Eso es algo que trasciende el nivel o profesionalismo de cada uno y se valora siempre.

Luego está el tema de los resultados, de cómo obtener mejores resultados a nivel fotográfico. Eso depende de la preparación, el equipo de cada uno, la perseverancia, la técnica y otros factores. En algunos casos la fotografía de aves es todo un desafío y requiere mucha preparación, para obtener fotografías de aves muy raras o esquivas.

Hace pocos años atrás me contrataron para un fotoreportaje de cueva de las manos y zonas aledañas, en Santa Cruz. Me propuse lograr una buena foto de una especie muy rara que vivía en el área, la gallineta austral; en una época se la creyó extinta pero aún vive en algunos juncales de patagonia austral y es seguramente el ave menos fotografiada de Argentina. El material que se disponía hasta el momento era de baja calidad, con ejemplares que apenas asomaban del juncal, parcialmente tapados por ramitas. En ese caso se requirió tiempo, equipo y un plan, antes de todo se requiere hacer algo de “inteligencia” averiguar los puntos donde se la vio últimamente o contactar investigadores que trabajan con la especies y la están monitoreando, entrevistar gente y hacer contactos. Una vez que teníamos el lugar donde encontrarla, busqué un sector despejado dentro del juncal para observarla y entender sus movimientos. Permanecí semi sumergido en agua helada desde las 6 de la mañana hasta las 10 durante cinco días hasta poder dar con la foto. Para poder aguantar sin caer en hipotermia tenía un traje seco. Esa foto tal vez es la más difícil que intente obtener. Luego de cada jornada estaba agotado físicamente pero muy entusiasmado de acercarme poco a poco al resultado.

La gallineta chica, el ave más rara de fotografiar en patagonia.

En general, las especies más difíciles de ver son también las más difíciles de fotografiar. Se requiere tiempo para hacer una buena foto que se salga de la normalidad, enfocarse en conseguir una mirada diferente y visualizar previamente el resultado. Para salir a sacar fotos de aves no se requiere mucho, solo una cámara e incursionar en la naturaleza caminando, en auto o en canoa, siempre conviene aprovechar las horas de la mañana donde el sol es más suave y las aves más activas.

-Llevás años haciendo estas fotografías, ¿qué sentís o ves que ha cambiado?. Esto puede ser una pregunta sobre conductas de otras personas con respecto a la fotografía de aves, pero sobre todo puede ser una pregunta inclinada a lo ecológico: ¿qué cambios ves? hay más aves?, ¿menos?

-Claramente, las aves van perdiendo lugar, la pérdida de hábitats es alarmante, y eso redunda en menos aves. Las aves están ligadas íntimamente a las plantas y los ambientes naturales. Sin jarillas no hay aves del monte, de la misma manera que sin lagunas o juncales no hay aves acuáticas. Los ambientes acuáticos ceden ante el cambio climático, la sequía, los incendios, el avance de las urbanizaciones y la agricultura. La naturaleza pierde día a día la batalla ante el hombre y nada hace pensar que ello cambie. La ambición humana presiona sobre la naturaleza y muchas veces gana, hoy día está bajo amenaza una de las pocas defensas ante la deforestación como la ley de bosques, también otras leyes prenten ser modificadas o derogadas como las que protegen los glaciares, las que regulan la quema o los recursos del mar, todo está siendo amenazado en pos de una idea de desarrollo económico donde se avasalle con todo, como si la tierra y los animales que allí viven sea algo que debamos destruir. La falta de empatía y sensibilidad hacia el otro para buscar el máximo beneficio (económico) propio es nuestra perdición como especie.

Gaviotín pescando un grupo de anchoas en las grutas. Foto tomada con cámara subacuática desde abajo.

La falta de empatía y sensibilidad hacia el otro para buscar el máximo beneficio (económico) propio es nuestra perdición como especie.

Hernán Povedano / Fotografo

Dejando de lado el pesimismo respecto a cómo la naturaleza es destruida frente a un capitalismo sin valores, si miramos las aves y la fotografía de naturaleza de estos últimos 20 años, muchas cosas han cambiado. Por un lado, hay mucha más gente mirando y fotografiando aves. La fotografía de aves se volvió masiva y de fácil acceso para todos; los equipos son mucho más sofisticados y precisos, hoy tenemos cámaras con un autofoco que sigue el ojo de un pájaro en vuelo y nos permite hacer fotos de cada aleteo sin perder el foco, algo totalmente impensado hace 15 años.

El conocimiento de las aves ha avanzado mucho, se conoce mejor las especies que viven en cada lugar, hay más monitoreo y censos. La comunidad de aves es dinámica, sufre modificaciones en el tiempo, hay especies que amplían su distribución y aparecen en lugares donde antes no existían, como la paloma de ala blanca (zenaida meloda) que ahora se puede ver en General Roca y hace 20 años se la había descubierto para Argentina en Mendoza. A su vez, hay otras especies que desaparecen, aquellas relacionadas a los hábitats más sensibles como los pastizales naturales o los montes nativos.

Algo que me propuse hacer, es difundir las aves y su belleza mediante libros, como este de “Aves de Río Negro”, si bien al principio dudaba de si eran una herramienta efectiva para invitar a la gente a acercarse al mundo de las aves, luego con el tiempo ( y muchas devoluciones positivas) me convenci que cumplen su función y ayudan a difundir la admiración y respeto por las aves silvestres. En ese sentido creé la librería especializada “La biblioteca del naturalista” que funciona on line y una editorial para la difusión de la fauna nativa “ediciones LBN” con la que ya hicimos muchos libros de ave, el primer libro de las serpientes de argentina, libros de naturaleza para niños y estamos trabajando en una colección de 3 tomos de los mamíferos de argentina.

Nuestro objetivo es dar prensa y visibilidad a la biodiversidad nativa, que cada especie pueda ser reconocida y apreciada, con certeza muchas especies están desapareciendo sin siquiera ser conocidas y en silencio. Espero con esto podamos hacer un módico aporte al conocimiento y respeto de nuestra naturaleza y los seres vivos que nos acompañan.

-En tu papel de biólogo y fotógrafo, supongo que hay algo de científico y algo de artístico, ¿cómo conviven estos dos aspectos?

-No creo que la carrera de biología ayude en algo a un fotógrafo de naturaleza. Tal vez el aspecto científico o técnico «útil» tenga más que ver con la experiencia en campo y la capacidad de observación. Ese aspecto es muy importante a la hora de lograr una fotografía, digamos que lo que llamamos el aspecto biológico, se trata de conocer la especie, sus hábitos, preferencias y comportamiento, muchas veces es esencial para poder predecir qué ocurrirá, por ejemplo, por dónde será la huida, por dónde va a volar, o si está por pasar algo. Es muy útil saber, por ejemplo si vemos que una calandria está haciendo su canto de alarma, y luego se le suma una ratonera, es muy probable que ande un depredador entre las matas, un gato montés o un hurón, ahí podemos prepararnos para un encuentro, hacer silencio, apostarnos. Pero para eso es necesario saber cuáles cantos son los que señalan un peligro y esa intuición te la dan las horas de campo, la experiencia, de la misma manera es posible saber o estar preparados para un evento, como un combate entre dos especies o un evento de predación, observando el comportamiento. Los animales son en general rutinarios, territoriales y tienen intereses: si están en un lugar es por algo, en algo andan, y es muy útil para el fotógrafo saber en qué andan, si buscan alimento, si hay un árbol con fruta o si están simplemente descansando. El aspecto artístico es algo que tiene que ver con la mirada particular de cada uno, lo que quiere mostrar, habla más de la interacción entre el interior del fotógrafo y la naturaleza, qué aspecto de la belleza, qué matiz, se despierta o se imprime en cada fotografía. Lo artístico se visualiza en la mente antes de hacerse realidad en una foto, como que la foto la vemos antes y después sucede, en mi caso no siempre ocurre, pero a veces sí, puede que una foto ya sepa que está ahí pero aún hay que sacarla, pero es palpable, solo es cuestión de tiempo, paciencia y…..foco.

El aspecto artístico es algo que tiene que ver con la mirada particular. Habla más de la interacción entre el interior del fotógrafo y la naturaleza, qué aspecto de la belleza, qué matiz, se despierta o se imprime en cada fotografía.

Hernán Povedano / Fotografo

Escrito por:

VERONICA BONACCHI

Jefa de Redacción Revista CUAD

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