Clara Balduzzi, la música que eleva
Escrito por Veronica Bonacchi
Clara Balduzzi, la música que eleva
Escrito por Veronica Bonacchi

La ganadora del 3° Concurso de Nacional de Jóvenes Directores de Fundación Cultural Patagonia (FCP), que volvió a Roca en 2025 para dirigir Orquesta Sinfónica FCP, busca y encuentra en la música algo realmente trascendental.

Clara Balduzzi elige el silencio previo al primer compás. El instante suspendido, ese en el que la orquesta aguarda sus indicaciones y el público es pura atención, es para ella más que una pausa: es una suerte de umbral. “El silencio es el espacio en el que la música se empieza a gestar. Siempre, antes de comenzar, internamente agradezco por estar ahí, por poder compartir con los músicos. Y automáticamente en mi cabeza empiezan a sonar las primeras melodías. Son solo unos segundos, y ya estoy conectada para iniciar y generar la primera nota musical”, dice la ganadora 2024 del 3° Concurso de Nacional de Jóvenes Directores de Fundación Cultural Patagonia (FCP).

Graduada con honores en Dirección Orquestal por la Universidad Católica Argentina, Clara ha trazado un camino que combina excelencia académica con sensibilidad artística. Su formación se consolidó con maestros como Carlos Vieu, Lucía Zicos y Laura Muñiz, y se enriqueció con seminarios junto a Emmanuel Siffert, Ligia Amadio y Alejandra Urrutia. Fundadora del Coro y Orquesta Preto, y directora adjunta de la Orquesta de Cámara de la Universidad Nacional de Lanús, tiene una perspectiva integral: conoce la arquitectura de la partitura, pero también la respiración del fraseo. ES que Clara llegó a la música a través de su primer instrumento, la voz. “Empecé cantando en coros, y a la par del colegio, estudié en el Conservatorio Julián Aguirre, de Banfield, en zona sur de Buenos Aires. La voz me enseñó a escuchar desde adentro.”

“Muchas veces me preguntan por qué elegí dedicarme a la música y la verdadera razón es que la música es belleza, un verdadero alimento para el alma”, dice durante su regreso a Roca, el fin de semana del 9 de agosto. Como parte del primer premio del 3° Concurso de Nacional de Jóvenes Directores de FCP, Clara dirigió a la Orquesta Sinfónica FCP, en un programa que incluyó el Concierto para Violín N°3 de Saint-Saëns y la Sinfonía N°4 de Schumann.

Parece no exagerar en sus definiciones sobre la música. Hay, para Clara, algo profundamente espiritual en esta elección. Lo subraya más de una vez durante la charla con CUAD. “Es un lenguaje que me conecta conmigo misma, con los demás, con algo más grande, con Dios. Es una búsqueda constante de verdad y belleza. Esa forma de vivir la música guía todo lo que hago como directora”, dice

“Es un lenguaje que me conecta conmigo misma, con los demás, con algo más grande, con Dios”.

Vuelve sobre el tema cuando habla de aquel concurso de 2024, que representó un antes y un después en su vida. “Fue sumamente significativo para mí, muy importante para mi carrera. No solo por el reconocimiento, sino por lo que implicó el camino para llegar ahí. Fue muy importante, y estoy muy agradecida, agradecida también hacia mis maestros, hacia los músicos con los que compartí esta experiencia, con el jurado, y también hacia Dios, desde ya”, dice poco antes de la presentación en Roca.

Y lo remarca cuando define su estilo de dirección: “Me interesa que cada gesto tenga una intención clara y musical. Transmitir que estamos al servicio de algo más grande que nosotros: la música. Y no olvidar que el verdadero sentido de la música -poder transmitir la belleza-, es algo sumamente elevado”.

“No olvidar que el verdadero sentido de la música -poder transmitir la belleza-, es algo sumamente elevado”.

Aunque la experiencia del concurso implica una competencia, en la que sólo uno se llevará el primer premio, Clara resalta el vínculo cálido e incluso amistoso con los colegas que también participaron. “La competencia es con uno mismo, en seguir creciendo en este camino. Aprendí muchísimo del jurado y de mis compañeros. Aunque a mis compañeros no tuve la oportunidad de verlos trabajar porque son instancias privadas, donde uno ensaya solamente con la orquesta y está el jurado, sí recuerdo momentos de compartir los momentos de descanso, y hablar de la música, compartir ideas. Tengo recuerdos de charlas muy valiosas que me llevé conmigo”, recuerda ahora.

Como mujer en un ámbito históricamente masculino, Clara se posiciona con firmeza y serenidad. “Lo vivo con naturalidad y compromiso. Sé que hay un camino recorrido por muchas mujeres que abrieron puertas, y siento la responsabilidad de continuar demostrando que el talento, la preparación, la sensibilidad, no tienen género.”

Para Clara, la música es una forma de estar en el mundo. Con su voz o frente a una orquesta, desde el primer silencio hasta los sonidos que llegan después. “Es un lenguaje que me conecta conmigo misma, con los demás, con algo más grande, con Dios. Es una búsqueda constante de verdad y belleza.

Escrito por:

VERONICA BONACCHI

Jefa de Redacción Revista CUAD

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