Horacio Lavandera: un viaje del clásico al rock
Fundación Cultural Patagonia
Horacio Lavandera: un viaje del clásico al rock
Fundación Cultural Patagonia

Tras su concierto del 12 de diciembre en la Fundación Cultural Patagonia, en General Roca, el pianista argentino repasó un 2025 de cruces estéticos y búsquedas en los que la música clásica se mezcló con The Beatles, Gustavo Cerati y la tradición popular.

A Horacio Lavandera le gusta volver. Volver a los escenarios que conoce, a los públicos con los que existe una historia compartida. El año pasado -el 12 y el 13 de diciembre de 2025, para ser más precisos-, en el Auditorio Dr. Tilo Rajneri de la Fundación Cultural Patagonia, en General Roca, ese regreso tuvo algo de celebración y de balance de un año intenso. Pianista argentino de proyección internacional -ganador a los 16 años del prestigioso Concurso Umberto Micheli en La Scala de Milán, un hito que lo lanzó a los grandes escenarios europeos-, Lavandera cerró aquí una temporada marcada por giras, cruces estéticos audaces y una búsqueda constante de nuevos lenguajes. También fue un broche de oro para FCP, una manera de celebrar a lo grande los diez años de la Orquesta Sinfónica FCP, dirigida por el maestro Fabrizio Danei, e integrada por más de 50 músicos en violines, violas, violonchelos, contrabajos, flautas, clarinetes, oboes, fagotes, cornos, trompetas, trombón, arpa, piano y percusión.

“Fue una gran felicidad volver al Auditorio Dr. Tilo Rajneri”, dice algunos días después, todavía en medio de un tiempo sin descanso. Y enseguida enumera razones que no son exclusivamente las que nacen del puro afecto: “Tiene unas condiciones ideales para disfrutar al máximo de la creación sonora. Puedo destacar su acústica cristalina. Además, contar con el piano Yamaha de gran cola es una garantía de poder transmitir mi arte con gran precisión y gusto”.

Lavandera, formado en la tradición pianística argentina que desciende de Vicente Scaramuzza -a través de sus maestros Marta Freigido y Antonio de Raco- y perfeccionado luego con figuras como Maurizio Pollini en la Academia Chigiana, está acostumbrado a presentarse en grandes teatros internacionales. Pero no jerarquiza los escenarios por su tamaño sino por lo que permiten.“Mi idea es siempre dar lo mejor en cualquier tipo de escenario”. Sin embargo, reconoce que la música clásica encuentra en los espacios más íntimos un aliado natural: “Es evidente que un escenario más íntimo permite más sutilezas que un estadio o evento al aire libre con amplificación”. La clave, para él, está en la preparación absoluta. “Lo ideal es estar preparado al 200 por ciento, ya que los imponderables y cambios en cada escenario pueden ser muy variados”.

"Fue una gran felicidad volver al Auditorio Dr. Tilo Rajneri de Fundación Cultural Patagonia. Tiene unas condiciones ideales para disfrutar al máximo de la creación sonora. Puedo destacar su acústica cristalina".

En Roca, esa cercanía se vuelve tangible. No solo por la disposición física del auditorio, sino por la relación construida con el público a lo largo del tiempo. “Influye de modo muy positivo”, explica sobre la proximidad con la sala. “Es un auditorio que por sus excelentes condiciones permite una ejecución desde el sonido apenas audible hasta el máximo de potencia”. Lavandera aprovecha ese abanico dinámico y lo lleva al límite. Y agrega un matiz más personal: “Tengo muchos amigos en Roca y siempre es una alegría hacer mis conciertos allá”.

Esa combinación de rigor y calidez atraviesa uno de sus proyectos más ambiciosos: el ciclo “Sonidos de lo eterno”, donde conviven Beethoven, Mahler, The Beatles y Gustavo Cerati. El proyecto es el resultado de un proceso largo. “Fue una idea que venía trabajando desde mi última gira en Estados Unidos en 2024”, cuenta. Allí se sumergió en el universo jazzístico de Gershwin y Art Tatum, enfrentando desafíos técnicos extremos. A la vuelta, una pregunta de su productor, Sebastián Celoria, abrió una nueva puerta: ¿por qué no el rock?

La pregunta no le resultó ajena a un músico que, además de su repertorio clásico -Beethoven, Mozart, Schubert, Rachmaninov-, ha trabajado con figuras centrales de la música contemporánea como Karlheinz Stockhausen y Mauricio Kagel, y que incluso fue premiado por el propio Stockhausen en 2004 por su interpretación de obras del compositor alemán. Ese cruce entre tradición y experimentación es parte de su ADN artístico.

"La apuesta cultural debe hacerse en todos los espacios posibles y sin dudas FCP es un ejemplo de trabajo de excelencia. En Argentina hay mucho trabajo por hacer en cuanto a cruces de géneros, desarrollo de música clásica y llegar a nuevas audiencias. Felizmente la cultura tiene un lugar especial en la sociedad argentina y esto estimula a que se sigan produciendo nuevos proyectos".

“Los puentes los traté de trazar de inmediato. Gershwin o Art Tatum tenían una formación pianística clásica muy avanzada. Pero en el caso de The Beatles, traté de informarme sobre sus influencias clásicas y encontré que por ejemplo Gustav Mahler era un compositor que tanto Paul McCartney como John Lennon amaban y tocaban al piano. Es por eso que incluí en el programa mis versiones de los rollos de pianola que Gustav Mahler grabó en 1905. Seguramente esta selección era parte de lo que McCartney y Lennon disfrutaban y los inspiraba a hacer sus canciones”.

El programa se completó con una cima del repertorio clásico: las 33 Variaciones sobre un vals de Diabelli, op. 120, la última gran obra para piano de Beethoven. “Una obra colosal”, dice Lavandera, que la ubica junto a la Novena Sinfonía y la Missa Solemnis como parte de una misma constelación creativa. El proyecto, ya registrado en vivo en el Teatro Coliseo en octubre de 2025, tendrá pronto su lanzamiento en plataformas digitales. Un paso más en una discografía que incluye trabajos dedicados a Chopin, Piazzolla, Dino Saluzzi y compositores españoles de la Generación del 51, y que le valió premios como el Gardel al Mejor Álbum de Música Clásica en 2013.

—¿Qué le aporta la música popular a tu interpretación de obras como el Concierto N°1 de Tchaikovsky, y qué le aporta lo clásico a tu lectura de The Beatles o Cerati?
—El Concierto de Tchaikovsky tiene entre sus núcleos temáticos música popular de lo que en ese momento era el Imperio Ruso. Para interpretar estos ritmos, escucho muchos grupos de Rusia haciendo su música popular tradicional. Lo escrito en la partitura tiene muchas interpretaciones posibles y por eso encuentro que el contacto con las fuentes folclóricas puede ser muy inspirador. A la hora de abordar The Beatles o Gustavo Cerati, George Gershwin surgió como mi gran modelo: romper la cuadratura del ritmo rockero de 4/4, cambiar tonalidades, organizar cadencias pianísticas pero en todo momento tener una idea de balance.

Cerrar el año junto a la Orquesta de Fundación Patagonia tuvo, para él, un valor especial. “Fue un placer enorme”, resume. Ensayos intensos, conciertos emocionantes, trabajo al más alto nivel. Y una convicción que se reafirma: los escenarios alejados de las grandes capitales son esenciales. “La apuesta cultural debe hacerse en todos los espacios posibles”, dice, convencido como está de que la música -toda la música- encuentra su sentido cuando logra llegar, transformar y quedarse.

Escrito por:

Revista CUAD

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