Días de abril
Un cuento de Leandro A. López
Días de abril
Un cuento de Leandro A. López

El amor y el desencuentro. Los símbolos que se convierten en rutinas. Lazos que atraviesan el tiempo por un instante eterno. Hoy y siempre, ayer y nunca más.

15 de abril

Hoy es el primer día sin verte. Quiero creer que esto no pasó. Quiero sentir que no fue real tu despedida. Hace dos horas que desperté y ya miré el teléfono más de 50 veces, buscando la excusa de que estaba en silencio o sin señal. Pero no. Está claro que no es eso.

¿Justo en abril tenía que suceder esto? Ahora, mientras las hojas caen y los días se hacen más cortos, la esperanza de arreglar algo en nosotros se vuelve más pequeña. ¿Justo ahora, cuando los primeros fríos anuncian las heladas que vendrán? No hablo sólo del invierno... lo digo por el vacío en la cama, sin tus piernas. ¿Cómo voy a llenarlo?

Y ahora que tengo más preguntas que respuestas... Pará, no te enojes otra vez. Sé que te molestaba que pareciera que todo lo sabía, que te jodía cuando cerraba las oraciones antes de que pudieras decirlas, y yo te decía —intentando que suene a chiste—: "Pero si es de manual...". Ya sabía lo que ibas a decir.

Justo ahora, que puedo ver eso que tanto te molestaba. En pleno abril. En la crudeza del otoño. En vísperas de una inexorable llegada del invierno. Justo ahora, que necesito que la cama sea más pequeña... ocupada por tus piernas. Justo ahora que entiendo el modo, pero ya no sé para qué.

Mañana te escribo de nuevo, aunque no quieras leerlo. Pero mientras, soñaré que algún día puedas leer las cartas de alguien que te amó tanto, que no se anima a insistir... solo para respetar tus elecciones. ¿Y sabés por qué? Porque me enamoré de vos tal y como sos. Y no quiero que cambies nada. Será conmigo o sin mí... pero así sos perfecta.

Te veo en la próxima página. Te amo eternamente, hasta donde vos estés.

16 de abril

Hoy es un día más, y no porque no te extrañe... sino todo lo contrario. Me desperté y puse la pava al fuego. ¿Te acordás? ¡Cómo lo hacíamos siempre! Sí, ya sé... no me corrijas ahora vos. Ya entendí que no estaba bien. No poníamos la pava al fuego, porque teníamos pavas eléctricas. Lo sé...

Pero el ritual es idéntico: preparar el mate, como lo hacía con vos. Mientras te pienso, siento que estás conmigo. Y es hermoso. Imagino que ya no cometo tantos errores. Que soy mejor que antes. La duda es si puedo sostenerlo.

Llevo un día sin discutir. Claro... es más fácil, porque estoy solo. Pero para mí, es un logro.

Ayer fuimos de compras. Digo "fuimos" porque te pensé tanto... que sentí que estábamos juntos.

Ojalá hoy te vea de nuevo.

17 de abril

Buen día, amor... ¿Cómo estás? ¿Cómo pasaste la noche? Te estoy hablando y no me respondés... Dale, aflojá... Ya está, ya entendí. No me hagás esto...

Necesitamos solucionar esto. No tenés que recordarme todo el tiempo que no soy perfecto. ¿Hace cuánto que me dejaste? ¿No fue suficiente?

Te extrañé mucho. Ayer te vi comprando ropa y estabas preciosa... Siempre tan elegante. La remerita que elegiste me encantó. Era celeste, el mismo color que yo elegía para vos.

Lo sentí como un abrazo. Gracias, amor, por el homenaje, vistiendo como a mí me gustaba tanto verte. Perdón por insistir tanto... Pensé que quizás ya se te había pasado el enojo, y hoy querías saludarme.

Te amo, y seguiré intentando estar cerca tuyo. Te esperaré eternamente.

18 de abril

La verdad... siento que esta distancia es demasiada. Sabés que yo te amo. Sé que me amás. Hubo errores, pero... ¿quién no los comete?

Nunca te fui infiel. Ni siquiera podía ver belleza en una mujer en las películas o series... Uhhh, cómo extraño sentarme en el sillón y compartir esos momentos.

No te rías, amor... ya sé que me quedaba dormido. Pero era porque con vos siempre sentí seguridad...

Además, si tengo que decirlo: ¡quién te preparaba los cafecitos como a vos te gustaban? Ningún invierno pudo impedir que te reconforte el calor de mis cafés. Bueno, che... no lo digo con vanidad. Pero era hermoso verte brillar esos ojitos de felicidad cuando el humo de la taza te abrazaba.

¿Y si hoy tomamos uno y hablamos? Extraño tu voz... ¿Me extrañás?

Dale... contestame, por favor.

Te amo eternamente.

19 de abril

Hola, amor... Esto me está preocupando. Necesito saber de vos. ¿Realmente fue para tanto?

Pasé al lado tuyo... ¡y ni me miraste! Me duele esta distancia. También me preocupa mucho porque te vi llorando.

Amor... estabas en el restaurante de siempre, comiendo tu plato preferido. ¿Qué está pasando, mi vida? ¿El trabajo? ¿Tenés problemas? ¡Quiero ayudarte, amor! Por favor... contestame.

Estuve pensando en algunas cosas que podrían ayudarte, pero necesito saber qué te está pasando... Te extraño, amor.

Te amo eternamente.

20 de abril

Amor... Sé que esto hoy no podés verlo, pero siento que ya es inútil. Seguís distante.

Estuve parado frente a nuestra casa. No prendiste las luces anoche. No sé qué más puedo hacer para demostrar cuánto te amo.

Creo que está claro que tengo que dejar de insistir y aceptar que vas a seguir sin mí. A pesar de todo el dolor que siento, quiero que sepas que te deseo lo mejor.

Guardo en mí nuestros recuerdos: desde tu primer mensaje, aquella madrugada... Nuestro primer beso... Y reniego de no recordar nuestro último beso apasionado.

Las charlas interminables... Y sin embargo, no puedo revivir la charla que terminó. Las noches frente a la tele... Y no recuerdo si en la última me quedé dormido.

Pero la esencia de todo lo vivido la atesoro. Y la llevo conmigo.

Llegó el momento de aceptar el adiós. Sin embargo, quiero despedirme diciéndote:

Te amo eternamente.

21 de abril (ella)

Amor: Hace una semana que te fuiste, y no sé qué más hacer sin vos. Te pienso... y te siento cerca.

Esta semana fui a comprar la remera que me quisiste regalar y no llegaste a tener el tiempo. Estoy enojada... y triste.

También fui al restaurante que tanto nos gustaba, y pedí dos platos. Porque te juro, no estoy loca... Te sentí tan cerca, que necesité imaginarte comiendo conmigo.

La última discusión fue fea... Pero nada era grave entre nosotros, porque siempre supimos salir adelante.

Anoche me fui a dormir temprano. Apagué las luces de casa porque necesito dejar de creer que todavía estás por entrar. Me pareció verte en la puerta... y salí corriendo a abrir, para que entres.

Las series ya no me acompañan. Necesito que te duermas a mi lado. Y la cama... la cama se hizo gigante.

Amor, volvé... Me prometiste que me ibas a amar eternamente.

Compré unas flores hermosas. Mañana, juntaré valor... Y las llevaré al cementerio.

Escrito por:

Leandro A. Lopez

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